Volver al Ser

Programa anual de autoconocimiento y trabajo interior.

Un camino para volver a ti: escuchar tu cuerpo, ordenar tu mundo interno y recuperar la alegría de vivir.

Encuentro de presentación

Domingo 13 de septiembre de 2026 · 4 horas

Una primera experiencia para conocer Volver al Ser antes de decidir si quieres participar en el programa anual.

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Programa anual 2026–2027

Inicio · Domingo 27 de septiembre de 2026

9 domingos presenciales · septiembre 2026 — mayo 2027

Granollers · Koan Centro de Psicología y Formación

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¿Qué es Volver al Ser?

Volver al Ser es un programa anual de autoconocimiento y trabajo interior.

Un espacio para acercarnos de nuevo a nosotros mismos y vivir con mayor presencia, libertad y capacidad de elección.

A veces empezamos una búsqueda porque algo duele. Otras veces nuestra vida funciona, pero sentimos que, de alguna manera, nos hemos ido alejando de nosotros mismos. Cumplimos, resolvemos, cuidamos, trabajamos, nos relacionamos… y, sin embargo, podemos sentir que vivimos demasiado deprisa, demasiado hacia fuera o desde maneras de estar que ya no sabemos si seguimos eligiendo.

A lo largo de la vida aprendemos formas de protegernos, adaptarnos, relacionarnos y responder a lo que nos ocurre. Muchas han sido necesarias y siguen siendo valiosas. La dificultad aparece cuando se vuelven tan habituales que terminamos viviéndolas como si fueran la única manera posible de ser y de estar en el mundo.

Para mí, Volver al Ser ha sido volver a descubrirme en el trajín de los días.

— Yolanda

Volver al Ser propone detenernos lo suficiente para poder ver.

Observar con curiosidad, sin apresurarnos a corregir. Reconocer qué hacemos, qué sentimos, cómo reaccionamos, cómo pensamos y cómo entramos en relación, para descubrir qué ocurre de manera automática y ampliar nuestra capacidad para elegir cómo responder.

No se trata de construir una versión mejor de nosotros mismos ni de llegar a una forma correcta de ser.

Se trata de recuperar posibilidades: disponer de más espacio interior, poder responder de maneras diferentes y estar más presentes en aquello que vivimos.

Porque quizá una parte importante del camino no consista en no volver a perdernos, sino en darnos cuenta de que nos hemos perdido y recordar el camino de vuelta.

Y, a medida que vamos conociendo mejor las formas desde las que vivimos, puede aparecer una pregunta más profunda:

¿Quién soy más allá de lo que he aprendido a ser?

Volver al Ser es también un espacio para abrirnos a esa pregunta, sin apresurarnos a responderla.

Qué vas a vivir

El recorrido del año

El recorrido no es una línea recta.

A lo largo del año iremos acercándonos a distintos aspectos de nuestra experiencia, pero no dejaremos unos atrás para pasar a los siguientes.

El proceso se parece más a una espiral.

Espiral ascendente en la que cuerpo, relación, mente e integración vuelven a aparecer en cada vuelta, mostrando un recorrido que incorpora lo anterior y profundiza progresivamente.

La espiral recoge cuatro movimientos que vuelven a aparecer a lo largo de todo el recorrido. No son etapas que dejamos atrás, sino lugares a los que regresamos con más experiencia, comprensión y profundidad.

El cuerpo seguirá presente cuando nos acerquemos a la emoción. Lo que sentimos y lo que ocurre en relación seguirá acompañándonos cuando empecemos a observar nuestra mente. Y la atención irá atravesando todo el proceso, ayudándonos a darnos cuenta de cómo estamos y de qué ocurre en nosotros.

Volvemos una y otra vez sobre aspectos conocidos, pero nunca volvemos exactamente al mismo lugar: algo de lo vivido, de lo sentido y de lo que hemos podido ver ya nos acompaña.

Cada vuelta puede permitirnos reconocer algo que antes no veíamos, experimentar otra posibilidad o encontrarnos de una manera diferente con aquello que ya conocíamos.

No avanzamos dejando atrás lo anterior. Vamos ampliando la mirada e integrando lo vivido.

EL RECORRIDO DE UN VISTAZO

Cuerpo y posibilidades

  1. 01 Mi cuerpo me sostiene
  2. 02 Recuperar el movimiento
  3. 03 Un cuerpo disponible

Sentir, regular y relacionarnos

  1. 04 Comprender lo que siento
  2. 05 Sentir sin ser arrastrado
  3. 06 Lo que ocurre entre tú y yo

Mente, formas y atención

  1. 07 La mente que interpreta
  2. 08 Las formas desde las que vivo
  3. 09 Atención y espacio interior

Los 9 encuentros mensuales

Estos son los nueve domingos que estructuran el recorrido de septiembre a mayo.

Cada encuentro incorpora lo anterior y abre una nueva profundidad.

Símbolo del bloque cuerpo y posibilidades.

Conocer el cuerpo y recuperar posibilidades

01

Mi cuerpo me sostiene

Empezar por algo muy concreto: cómo nos apoyamos, cómo distribuimos el peso y cuánto esfuerzo hacemos para sostenernos.

Comenzamos reconociendo cómo estamos hoy en nuestro cuerpo: cómo recibimos el peso, cómo utilizamos los apoyos, cuánto esfuerzo hacemos para sostenernos y cómo se organizan pies, piernas, pelvis, columna, caja torácica, cabeza y respiración. A través de la sensación y el movimiento construiremos un primer mapa corporal que nos permita empezar a reconocer tensiones, apoyos poco utilizados y maneras habituales de organizarnos, sin apresurarnos a corregirlas.

¿Cómo me sostengo para estar aquí?

02

Recuperar el movimiento

Descubrir nuestras maneras habituales de movernos y abrir espacio a otras posibilidades cuando dejamos de repetir siempre lo mismo.

Exploraremos cómo nos movemos y qué posibilidades tenemos disponibles. Jugaremos con direcciones, ritmos, amplitudes, coordinación, diferenciación, lateralidad y distintas maneras de iniciar, detener o transformar una acción. El movimiento nos permite descubrir dónde repetimos siempre la misma solución, cuánto esfuerzo añadimos y qué partes de nosotros participan o quedan fuera. Experimentar otras maneras de hacer puede devolvernos movilidad, adaptabilidad y una experiencia más amplia de elección.

¿Tengo una manera de moverme o tengo posibilidades?

03

Un cuerpo disponible

Escuchar mejor el cuerpo para orientarnos, adaptarnos y responder con más libertad a lo que está ocurriendo.

Integramos lo anterior acercándonos al cuerpo como un organismo capaz de orientarse, recibir información y responder a lo que ocurre. Exploraremos ojos, cabeza y cuello; mandíbula, lengua e hioides; respiración y diafragma; esfuerzo y descanso; caminar, detenernos y cambiar de dirección. También observaremos cómo algunas tensiones o molestias se relacionan con nuestra manera de apoyarnos, respirar y movernos. Iremos construyendo recursos para escuchar el cuerpo con mayor precisión y ampliar su capacidad de adaptación.

¿Cuánto de mí está disponible para responder a lo que está ocurriendo?

Símbolo del bloque sentir, regular y encuentro.

Sentir, regular y encontrarnos con el otro

04

Comprender lo que siento

Poner un poco de orden en lo que vivimos por dentro, diferenciando sensación, emoción, pensamiento, impulso y necesidad.

Entramos en el territorio emocional desde el cuerpo. Aprenderemos a diferenciar sensación, activación, emoción, pensamiento, interpretación, impulso y necesidad, y a reconocer cómo una experiencia emocional va tomando forma en nosotros. Este mapa puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo antes de explicarlo o reaccionar. Sentir con mayor precisión no significa sentir más intensamente, sino disponer de más información para orientarnos en nuestra propia experiencia.

¿Qué está ocurriendo realmente en mí cuando digo «me siento…»?

05

Sentir sin ser arrastrado

Percibir antes lo que sucede cuando una emoción crece y descubrir que puede existir un espacio entre lo que sentimos y lo que hacemos.

Seguimos acercándonos a la emoción observando qué sucede cuando aumenta su intensidad. Desde el cuerpo exploraremos activación, respiración, apoyo, orientación, impulso, movimiento, proximidad y distancia, y aprenderemos a reconocer algunas de nuestras respuestas habituales de protección. Regularnos no significa apagar lo que sentimos ni estar siempre tranquilos. Significa empezar a detectar antes lo que ocurre, permanecer un poco más cerca de nuestra experiencia y ampliar el espacio entre sentir, impulsar y actuar.

¿Puedo sentir lo que siento sin que eso tenga que decidir inmediatamente lo que hago?

06

Lo que ocurre entre tú y yo

Observar qué aparece en nosotros cuando estamos con otro y aprender a relacionarnos sin perdernos completamente de vista.

Muchas de nuestras maneras habituales de estar aparecen con especial claridad cuando hay otra persona delante. Desde el cuerpo observaremos mirada, distancia, orientación, acercamiento, retirada, contacto y límites. Exploraremos qué sucede cuando necesitamos pedir, recibir un no, poner un límite, sentirnos escuchados o atravesar un conflicto. La comunicación se convierte también en una vía de autoconocimiento: aprender a escuchar al otro mientras seguimos percibiendo qué está ocurriendo en nosotros.

¿Qué aparece en mí cuando realmente hay otro delante?

Símbolo del bloque observación de la mente.

Observar la mente y las formas desde las que vivo

07

La mente que interpreta

Darnos cuenta de cuánto añade nuestra mente a lo que sucede y empezar a distinguir los hechos de las historias que construimos sobre ellos.

Seguimos apoyándonos en el cuerpo mientras empezamos a observar el movimiento de la mente. Diferenciaremos lo que ocurre de aquello que pensamos sobre lo ocurrido: interpretación, anticipación, comparación, juicio, preocupación, rumia y las historias que construimos para completar lo que no sabemos. También podremos observar cómo un pensamiento cambia inmediatamente nuestra respiración, nuestro tono, lo que sentimos y nuestra manera de relacionarnos. Reconocer un pensamiento como pensamiento abre la posibilidad de no quedar completamente atrapados en él.

¿Qué ha ocurrido y qué está añadiendo mi mente a lo ocurrido?

08

Las formas desde las que vivo

Reconocer algunas de las maneras que aprendimos para protegernos y empezar a ver que son formas aprendidas, no quienes somos.

A lo largo de nuestra historia desarrollamos maneras de estar en el mundo que pueden llegar a parecernos nuestra identidad: agradar, controlar, exigirnos, evitar, hacernos fuertes, ocupar poco espacio, necesitar hacerlo bien o buscar reconocimiento. Iremos construyendo un mapa personal de estas formas observando cómo aparecen en el cuerpo, la voz, el pensamiento, la emoción y la relación. Comprender qué intentan resolver y qué función han tenido puede ayudarnos a dejar de vivirlas como nuestra única posibilidad.

Mi patrón es una solución, no mi identidad.

09

Atención y espacio interior

Descubrir qué se lleva nuestra atención, reconocer cuándo nos hemos perdido y practicar, una y otra vez, el gesto de volver.

Después de haber ido conociendo cuerpo, emoción, relación, pensamiento y patrones, dirigimos la mirada hacia algo que ha estado presente desde el comienzo: nuestra atención. ¿Dónde está? ¿Qué la captura? ¿Cómo sabemos que nos hemos perdido? A través del cuerpo exploraremos atención amplia y estrecha, concentración, distracción, silencio y la posibilidad de sentirnos mientras permanecemos en contacto con el entorno. Practicaremos algo sencillo y profundo: reconocer cuándo hemos sido absorbidos y aprender, una y otra vez, a volver.

¿Puedo estar presente sin quedar completamente absorbido por aquello que está ocurriendo?

RESIDENCIAL FINAL · VOLVER AL SER

18–20 de junio de 2027 · Opcional · Precio aparte

Al terminar los nueve encuentros mensuales tendremos la posibilidad de compartir un residencial de tres días: un tiempo para reunir y profundizar lo vivido durante el año.

La continuidad, la convivencia, el silencio y el hecho de disponer de más tiempo permiten permanecer de otra manera en la experiencia y observar qué ocurre también en relación.

Casa rural de piedra en acuarela, rodeada de naturaleza y paisaje, como espacio de retiro.

Volveremos al mapa con el que comenzamos para reconocer qué vemos ahora: qué ha cambiado, qué seguimos repitiendo, qué posibilidades han aparecido y qué podemos reconocer antes.

Cuerpo, emoción, pensamiento, relación y atención pueden encontrarse aquí como dimensiones de una misma experiencia.

Y puede acompañarnos, sin necesidad de responderla, una pregunta:

¿Quién soy más allá de las formas desde las que he aprendido a vivir?

¿Quieres saber si este recorrido puede encajar contigo?

Si tienes alguna duda o quieres hablar conmigo antes de decidir, puedes escribirme directamente.

El cuerpo como puerta de entrada

Pasamos buena parte de nuestra vida intentando comprendernos desde la cabeza: pensamos sobre lo que nos ocurre, buscamos explicaciones e intentamos entender por qué volvemos una y otra vez a los mismos lugares.

Pero muchas veces, antes de que podamos poner palabras a lo que nos ocurre, nuestro cuerpo ya está respondiendo.

La respiración cambia. La mirada se cierra o se abre. Algo se tensa. Nos hacemos pequeños o empujamos. Nos acercamos o nos retiramos. El cuerpo participa constantemente de cómo sentimos, pensamos, reaccionamos y nos relacionamos, aunque no siempre nos demos cuenta.

Por eso en Volver al Ser comenzamos por aquí.

No usamos el cuerpo para trabajar solo el cuerpo. Usamos el cuerpo para conocernos.

Ilustración de una mujer de pie con una mano en el pecho, raíces bajo los pies y elementos vegetales alrededor.

Con el tiempo, algunos cambios empiezan a aparecer también en los gestos más cotidianos.

De cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment.

— Elisenda

Volver a sentir el apoyo de los pies, el peso, la respiración, el movimiento o la tensión nos pone en contacto con algo que está sucediendo ahora, antes de interpretarlo o de saber muy bien qué nos pasa. Poco a poco, la atención deja de estar únicamente atrapada en lo que pensamos y empieza a incluir también la experiencia de estar aquí.

Ha sido un camino para dejar de vivir solo desde la mente y empezar a vivir también desde el cuerpo y lo que siento.

— Judith

«Es absolutamente necesario mantener una sensación continua, una relación constante entre la mente y el cuerpo.»

— Jeanne de Salzmann, The Reality of BeingTraducción propia

El movimiento nos ofrece todavía algo más. Cuando nos movemos aparecen nuestras maneras habituales de hacer: cuánto esfuerzo ponemos, qué evitamos, dónde nos fijamos, qué repetimos, cómo respondemos cuando algo cambia.

Y también podemos probar.

Cuando experimentamos otra manera de movernos, apoyarnos o responder, no buscamos una forma correcta. Descubrimos que quizá existe más de una posibilidad y que aquello que parecía ser «mi manera de ser» puede ser, en realidad, una de las maneras que he aprendido.

No interpretamos el cuerpo como si fuera un diccionario. Una tensión no significa necesariamente una emoción concreta, ni una postura explica por sí sola nuestra historia. El cuerpo no nos da una respuesta cerrada: nos da información, sensaciones y pistas desde las que empezar a preguntarnos qué está ocurriendo realmente en nosotros.

A medida que aprendemos a sentirlo con mayor precisión, también podemos reconocer con más claridad lo que sentimos, nuestros impulsos, nuestras reacciones y lo que ocurre cuando entramos en relación.

Porque el trabajo corporal, tal como lo entendemos en Volver al Ser, no termina en el cuerpo.

El cuerpo es la puerta desde la que empezamos a volver a nosotros mismos.

Del autoconocimiento al trabajo interior

El cuerpo nos ayuda a empezar a darnos cuenta. Pero darse cuenta es solo el comienzo.

Podemos conocernos mucho y, aun así, seguir haciendo una y otra vez lo mismo. Saber que nos exigimos demasiado y continuar exigiéndonos. Reconocer que buscamos aprobación y seguir buscándola. Comprender por qué reaccionamos de determinada manera y, cuando llega el momento, volver a reaccionar igual.

Conocernos es importante. Nos permite ver nuestras formas habituales de sentir, pensar, protegernos y relacionarnos. Pero llega un momento en que comprender por qué soy como soy ya no es suficiente.

El trabajo interior empieza cuando podemos darnos cuenta de lo que ocurre en nosotros mientras está ocurriendo.

Cuando estoy hablando contigo y noto que algo en mí se endurece. Cuando aparece el impulso de defenderme. Cuando dejo de escuchar porque ya estoy preparando mi respuesta.

A veces ese darse cuenta dura apenas un instante.

Pero ese instante abre una posibilidad.

No se trata de controlar lo que sentimos o pensamos. Se trata de poder estar presentes también cuando todo eso aparece: reconocer una reacción sin tener que seguirla inmediatamente, ver un patrón sin confundirlo por completo con quienes somos.

Porque no podemos elegir aquello que todavía no podemos ver.

El més meravellós per mi ha estat poder veure com davant d'un estímul comences a poder escollir una reacció i enlloc de simplement reaccionar.

— Elisenda

Y este trabajo no ocurre solamente cuando hacemos una práctica. Ocurre en la vida: cuando alguien nos contradice, cuando tenemos miedo, cuando nos sentimos heridos, cuando tenemos prisa, cuando queremos agradar, cuando amamos, trabajamos o estamos solos.

La vida cotidiana se convierte así en el lugar donde podemos observarnos y volver.

Y, a medida que reconocemos todo aquello que ocurre en nosotros, puede aparecer una pregunta diferente:

Si puedo observar todo esto que ocurre en mí… ¿quién es el que observa?

No necesitamos responderla.

Quizá una parte del trabajo interior consiste precisamente en aprender a permanecer un poco más cerca de esa pregunta.

CÓMO FUNCIONA EL PROGRAMA ANUAL

Volver al Ser se desarrolla a lo largo de nueve encuentros presenciales, un domingo al mes, de septiembre a mayo. En junio tendremos además la posibilidad de compartir un residencial de tres días.

Son jornadas de aproximadamente ocho horas. Tener un día entero nos permite salir un poco del ritmo habitual y combinar movimiento, trabajo corporal, observación, momentos de silencio, reflexión y relación sin tener que hacerlo deprisa.

Este recorrido mensual facilita también la participación de personas que viven lejos o para quienes venir presencialmente cada semana no es posible.

Y lo que empezamos a explorar ese domingo continúa acompañándonos durante el mes.

EL DOMINGO

Encuentro presencial de aproximadamente ocho horas.

DURANTE EL MES

Lecturas · prácticas semanales · audios.

EN LA VIDA COTIDIANA

Observar, experimentar, recordar volver.

VOLVEMOS AL GRUPO

El siguiente encuentro incorpora lo vivido.

Para mí, Volver al Ser me ayuda a descubrir lo que no conocía de mí y a poder vivir de otra manera de lo que vivía antes. Cada sesión es un “granito” más.

— María

Entre un encuentro y el siguiente tendrás acceso a la plataforma de Volver al Ser, con lecturas, prácticas semanales y audios relacionados con lo que estamos trabajando.

LECTURAS · PRÁCTICAS SEMANALES · AUDIOS

No se trata de acumular tareas ni de cumplir con todo.

La práctica entre encuentros busca algo más sencillo: recordar volver.

Volver al cuerpo. Darnos cuenta de cómo estamos. Reconocer una reacción conocida. Observar algo que antes pasaba desapercibido. Probar, quizá, una posibilidad diferente.

Muchas veces es precisamente ahí, en medio de la vida cotidiana, donde lo trabajado empieza a cobrar sentido.

El grupo también se convierte en parte de la experiencia.

He encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.

— María

PUEDES CONOCER EL MATERIAL ANTES DE EMPEZAR

Hemos dejado abierta una pequeña parte de la plataforma para que puedas conocer cómo son los materiales y experimentar alguna de las propuestas antes de decidir si este recorrido es para ti.

Acceder a la muestra de Volver al Ser →

Si ya sabes que quieres participar, puedes solicitar tu inscripción al programa anual.

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QUIÉN ACOMPAÑA EL PROCESO

Volver al Ser empezó mucho antes de tener un nombre.

Creo que empezó con una niña que se hacía muchas preguntas.

¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Para qué estamos aquí? ¿Por qué sentimos lo que sentimos? ¿Por qué a veces sabemos lo que nos conviene y, aun así, hacemos otra cosa?

Era una niña muy sensible. Percibía mucho lo que ocurría a mi alrededor y vivía muchas cosas con intensidad. En la adolescencia aquellas preguntas dejaron de ser solamente una curiosidad y se convirtieron en una búsqueda.

Creo que por eso llegué a la Psicología.

Laura Hernández Sánchez

Al principio buscaba, en gran parte, comprenderme: entender qué me ocurría, encontrar recursos para vivir con menos angustia y aprender a estar de otra manera conmigo misma y con la vida.

Y había algo que llevaba mucho tiempo experimentando sin saber todavía cómo nombrarlo.

Desde pequeña bailaba flamenco. Algunas veces, al subir a un escenario, cuando conseguía dejar de pensar en hacerlo bien y entraba realmente en el baile, sucedía algo distinto.

Estaba completamente allí.

Había una sensación de presencia y de plenitud que me costaba encontrar en otros lugares de mi vida. Durante unos instantes sentía algo parecido a un estado de gracia: una experiencia de estar plenamente dentro de lo que estaba viviendo.

Antes de saber qué era la presencia, ya la había sentido bailando.

Quizá por eso, mientras estudiaba Psicología, empecé también a buscar en el cuerpo y en el movimiento. Me fui formando en Danzaterapia, Técnica Alexander, Feldenkrais, Cos-Art y distintas formas de movimiento consciente.

No lo vivía como un camino separado de la Psicología, sino como una forma de ampliar la comprensión de la experiencia humana y acercarme también a aquello que ocurre antes de que podamos explicarlo con palabras.

Más tarde, mis propios dolores corporales hicieron que esa búsqueda fuera todavía más necesaria.

Pero mi búsqueda nunca estuvo solo en el cuerpo.

A lo largo de los años fui profundizando también en diferentes maneras de comprender la experiencia psicológica: la mirada junguiana, el enfoque humanista y centrado en la persona de Carl Rogers, las perspectivas sistémicas y relacionales, el trabajo con la emoción, la comunicación y el conflicto y, más adelante, las prácticas restaurativas.

Cada camino me enseñaba algo.

Y, sin embargo, seguía apareciendo la misma pregunta:

¿Dónde se junta todo esto?

Porque nosotros no vivimos por partes.

Cuando tenemos miedo, cambia la respiración, aparecen pensamientos, surge un impulso y también cambia nuestra manera de mirar o relacionarnos. Cuando intentamos agradar, controlar, protegernos o desaparecer, tampoco lo hacemos solamente con una parte de nosotros.

Todo está ocurriendo a la vez.

Poco a poco fui comprendiendo que lo que buscaba no era otra técnica, sino una manera de acompañar que pudiera incluir esa complejidad sin dividirla.

Llevo más de veinte años acompañando procesos individuales y grupales e investigando, también en mi propia experiencia, este camino de conocernos y volver a nosotros mismos.

Durante esos años he visto que, en algunos momentos, aquello que una persona estaba trabajando individualmente podía abrirse de otra manera cuando encontraba también un espacio compartido.

No porque el grupo sustituya el trabajo personal, sino porque cuando aparece el otro aparecen partes de nosotros que a solas no siempre podemos ver.

Hoy entiendo el grupo como un verdadero laboratorio de experiencia humana: un lugar donde no solo hablamos de cómo somos cuando estamos con los demás. Podemos observarlo mientras está sucediendo.

He aprendido a abrirme a lo que está sucediendo, en lugar de estar siempre aferrada a mi idea de lo que ‘deberíamos’ estar haciendo.

— Judith

Y acompañar personas durante todos estos años también me ha cambiado a mí.

Al principio quizá tenía más necesidad de comprender, encontrar la causa, ayudar a cambiar.

Ahora respeto mucho más los tiempos.

He aprendido que las formas que construimos para protegernos tienen una razón. Agradar, controlar, hacernos fuertes, desaparecer, no necesitar, hacerlo todo bien… muchas veces fueron maneras de poder seguir adelante.

Por eso no quiero empujar a una persona más allá de donde puede ir. Me interesa crear las condiciones para que pueda sentirse suficientemente segura como para mirarse con mayor libertad, reconocer sus formas, comprenderlas y experimentar otras posibilidades.

Y construir, poco a poco, un mapa.

No el mío. El suyo.

Volver al Ser nace ahora porque siento que, después de muchos años, muchas de las piezas que he ido buscando han empezado a encontrarse.

La psicología, el cuerpo y el movimiento, la emoción, las relaciones, el grupo, la atención y el trabajo interior ya no son para mí caminos separados. No porque haya encontrado una teoría capaz de explicarlo todo, sino porque hoy puedo acompañarlos sin perder de vista a la persona completa.

Y, en el fondo, sigue estando aquella pregunta que apareció hace tantos años: ¿quién soy?

No creo que hoy tenga una respuesta definitiva.

Sigo buscando. Sigo observándome. Sigo descubriendo formas que durante mucho tiempo creí que eran «yo». Sigo perdiéndome y aprendiendo a volver.

Por eso no acompaño Volver al Ser desde el lugar de quien ha encontrado todas las respuestas.

Lo acompaño también desde la experiencia de seguir haciéndome las preguntas.

Una voz de Volver al Ser

Montserrat

Vull expressar el meu més profund agraïment a la Laura del Centre Koan, tant a nivell individual com grupal.

Per circumstàncies vitals molt dures, vaig travessar un trastorn sever derivat d’un traumatisme que em va arrabassar la identitat i la calma.

La Laura no només em va ajudar a comprendre què m’estava passant a nivell mental i emocional, sinó que em va donar les eines, la paciència i la guia exacta per recórrer el camí de tornada cap a casa, cap a mi.

Gràcies a la seva professionalitat, empatia i gran qualitat humana,

Avui puc dir que torno a ser.

— Montserrat

Voces del camino

Cada proceso es distinto. Estas son algunas de las palabras de personas que han formado parte de Volver al Ser.

Siento que a lo largo de todo este tiempo, cada sesión semanal, cada año, ha sido un volver a mi ser un poco más.

— Matilde

Ha sido un camino para dejar de vivir solo desde la mente y empezar a vivir también desde el cuerpo y lo que siento.

— Judith

He encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.

— María

De cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment.

— Elisenda

Para mí, Volver al Ser ha sido volver a descubrirme en el trajín de los días.

— Yolanda · Y.S.B.

Información práctica

Volver al Ser

Programa anual de domingos

Encuentro de presentación

Domingo 13 de septiembre de 2026

4 horas

Una jornada para conocer Volver al Ser, experimentar algunas de las propuestas y resolver dudas antes de decidir si quieres participar en el programa anual.

Reservar plaza para la presentación

Inicio del programa anual

Domingo 27 de septiembre de 2026

Lugar

Koan Centro de Psicología y Formación

C/ Roger de Flor, 63, 5.º 2.ª
08401 Granollers · Barcelona

677 552 018

koanpsicologiagranollers@gmail.com

Ver ubicación en Google Maps →

Encuentros presenciales

9 domingos, de septiembre de 2026 a mayo de 2027.

Horario

De 10:00 a 14:00 h
y de 15:30 a 19:30 h

Entre encuentros

Acceso a la plataforma de Volver al Ser con lecturas, prácticas semanales y audios que acompañan el proceso durante el mes.

Precio

100 € al mes.

Existen también otras modalidades de pago con condiciones especiales.

Fechas

  1. 27 de septiembre de 2026
  2. 25 de octubre de 2026
  3. 29 de noviembre de 2026
  4. 20 de diciembre de 2026
  5. 31 de enero de 2027
  6. 28 de febrero de 2027
  7. 21 de marzo de 2027
  8. 25 de abril de 2027
  9. 30 de mayo de 2027

Residencial final

18, 19 y 20 de junio de 2027.

El residencial es opcional, aunque muy recomendable.

Tiene un precio aparte y no está incluido en los 100 € mensuales del programa.

El precio, el lugar y las demás condiciones prácticas del residencial se comunicarán con antelación.

¿Vives cerca de Granollers?

Volver al Ser tiene también un recorrido anual presencial semanal.

Si quieres conocer ese formato o saber cuál de los dos recorridos puede encajar mejor contigo, puedes pedir información.

Preguntas frecuentes

Antes de inscribirte

Inscripción y contacto

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Es normal que antes de comprometerte con un recorrido de un año quieras preguntar, conocer algo más o simplemente hablar conmigo.

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Responsable: Laura Hernández Sánchez.

Finalidad: gestionar tu solicitud de información o participación en Volver al Ser y contactar contigo por el medio que hayas indicado.

Legitimación: aplicación de medidas precontractuales a petición de la persona interesada.

Derechos: puedes solicitar el acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad de tus datos.

Más información: Política de privacidad.

VOLVER

Volver no es regresar atrás.

Es recuperar la capacidad de estar presentes en nuestra propia vida.

Volver al cuerpo para sentir lo que está ocurriendo.

Volver a la emoción sin quedar arrastrados por ella.

Volver al pensamiento para poder observarlo.

Volver a la relación sin perdernos en el otro.

Volver, una y otra vez, a un lugar desde el que podamos vivir con más presencia, más libertad y más capacidad de elección.

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¿Te animas a volver a ti?